dasgast La estrategia de sacar partido de las víctimas
portadasec 203x300 La estrategia de sacar partido de las víctimas

Los rehenes somos nosotros

También se le llama estrategia del buitre, y de unas décadas a esta parte está cada vez más de moda.

Por eso El Secuestro del Candidato es una novela de rabiosa actualidad, y no sólo por hablar de la clase política describierndo las redes de trapicheos, intereses, influencias y desfalcos. Eso hubiera sifo demasiado fácil y hasta un poco tópico. La gracia del asunto, además del salvaje humor con que se narra, es la voluntad y la astucia para sacra partido al sufrimiento de las víctimas.

Porque lo cierto es que la novela habla de un político que es secuestrado por su amante, pero la verdadera trama está en lo que hace cada partido político por la liberación del secuestrado: los de su propio partido, nada, porque les conviene tener a uno de los suyos secuestrado para capitalizar así la simpatía por la víctima. Los de la oposición se mueven como locos y trabajan incansablemente por su liberación, pero no por razones humanitarios, sino por idéntica razón: para que no les perjudique en las urnas.

Y no son sólo los partido políticos los que tratan de sacar tajada del secuestro. Al Qaeda y otras ocho organizacione smás reivindican el secuestro para darse publicidad, los policías tratan de sacarse un ascenso haciendo la pelota a unas u otras autoriudades, y hasta los perióduicos dosifican la información para vender más ejemplares.

El secuestro, así, se convierte en un circo de intereses donde todo el mundo trata de lucrarse de una u otra manera, olvidándose de la víctima y hasta de la secuestradora, que sólo quería vengarse del modo en que la abandonó.

El humor del que antes hablaba se convierte así en humor casi macabro cuando se describen las condiciones de vida del secuestrado y la audacia de la secuestradora, que ya no sabe si matarlo o intentar sacar un rescate. El desenlace final no dejará indiferente a nadie, pero aún así, a mi juicio, no es lo más importante de esta novela, reflejo de una sociedad de descreídos, desencantados y desorientados.

A veces me pregunto si los secuestrados no somos nosotros, ecyhando la culpa a alguien que no tiene que ver, o permitiendo que se rían en nuestras barbas.

Carlos Aizpiri.

depension logo La estrategia de sacar partido de las víctimas

Share