dasgast La cena (Herman Koch)
lacena 185x300 La cena (Herman Koch)

una cena siniestra

Una de las bases sobre las que se asienta la novela negra clásica es la empatía del lector con alguno de los personajes. En principio, lo que se pretendía era plantear un desafío, o un misterio, y que el lector se uniese al investigador en la resolución del caso.

Las cosas fueron cambiando poco a poco , especialmente en la novela europea, hasta el punto de que hoy en día la novela negra ha ganado enorme calidad y profundidad y se arriesga en la resolución de dilemas morales, donde el lector no tiene muy claro si está de parte de la policía o del delincuente.

Tanto en El Secuestro del Candidato, que acabamos de enlazar, como en la cena, la historia gira en torno a las necesidades mediáticas de un político, pero mientras en la primera el lector no sabe con quién quedarse, por la baja catadura ,moral de todos los personajes, en La Cena se nos muestran las dudas del político como simple miedo y debilidad, lo que constutuye un motivo más de reflexión.

En la cena, de Herman Koch, se propone una vuelta de tuerca más al asunto, plateándonos el dilema moral de qué harían unos padres para defender a sus hijos, aun sabiendo que son culpables.

Quizás lo más interesante de esta gran novela, porque es una gran novela, es el punto de vista del narrador, la autoindulgencia con que se trata a sí mismo, la enorme capacidad que muestra para perdonar a los suyos frente a la intransigencia con los demás y la magnífica manera en que elabora pretextos para justificar lo injustificable.

El protagonista, por tanto, es un tipo que puede resultar desagradable, pero que sin duda nos resultará conocido: no se enfrentó para nada a la educación de su hijo, y en cuanto algo salió mal, se dedicó, como loco, a buscar culpables fuera de su familia, porque lo primero, lo más importante, lo que no podía entrar en cuestión en ningún momento, era la tranquilidad burguesa de los suyos y la paz familiar de su entorno.

Ese es el verdadero trasfondo de una historia que se presenta como negra y que tiene más de social y de ejemplo de los monstruos que creamos en nuestra casa que de verdadera intriga policíaca.

Por lo demás, el autor se podía haber trabajado un poco más los personajes, especialmente los antagonistas, y podía haber dado una oportunidad más intensa al debate.

pero posiblemente no quiso: un padre que malcría a sus hijos no discute, no escucha, no se plantea nada que no sea defenderlos de cualquier cosa que los aleje del trono que labró para ellos.

Y en reflejar esa realidad, la novela es impecable.

 

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